Mollina
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Iglesia Nuestra Señora Virgen de la Oliva
Iglesia Nuestra Señora Virgen de la Oliva


La Iglesia Nuestra Señora de la Oliva se encuentra en la Plaza de la Constitución y data del S. XVII, ampliada en 1678, 1720 y a finales del siglo pasado (1897).
La parroquialidad de Mollina comienza poco después del reparto de tierras del Cortijo de la Ciudad que lleva a cabo el Cabildo de la Ciudad de Antequera en 1575. En efecto, en 1582 comienzan los libros de bautismo de la Parroquia de Mollina.
La actual iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Oliva se edificó en 1687 –ya con dos naves- como consta en una lápida que hay junto al altar mayor. En 1711 la fábrica se encontraba en buen estado y en 1720 se vuelve a ampliar la iglesia al edificarse la Capilla de las Ánimas.
Fue la imagen de la Virgen de la Oliva, regalada por Fray Alonso de Santo Tomás en 1687, la que cambió la dedicación de la iglesia que en un principio tenía por titular a San Cayetano (4). De este obispo queda como recuerdo el escudo episcopal colocado en el altar mayor, lado de la Epístola.
Posteriormente se arruinó, pues por Real Orden de primero de mayo de 1896 se ordenó un reconocimiento que determinó se encontraba en ruina gran parte de la cubierta, el arco del presbiterio y los muros colindantes. Como la iglesia era pequeña, se había construido hacía pocos años, con limosnas, un colgadizo y muro lateral y acopiado la losa de piedra arenisca para el solado de la capilla. Las obras fueron proyectadas por Rivera Valentín y consistieron en la reparación de las partes ruinosas, sustituir por pilares de ladrillo el muro lateral y solado del templo.
La iglesia presenta en la actualidad tres naves, la central cubierta con armadura de tirantes ya muy tardía, separada de las laterales por arcos de medio punto sobre pilares octogonales, alzándose coro de madera a los pies. Un arco triunfal de medio punto sobre pilares cruciformes da paso al presbiterio de planta rectangular, muy angosto, cubierto con bóveda de medio cañón, transversal al eje de la iglesia, con fajones sobre placas, cruzándose en el tramo central con otro cañón que determina en éste una bóveda de arista. A él se abre un camarín de planta octogonal con pilastras en los ángulos cubierto con bóveda semiesférica de gruesos nervios. Bajo éste y tras la cabecera una sacristía rectangular en la que se repite la cubierta del presbiterio.
Las naves laterales también rematan por la cabecera en sendos camarines, semiesférico el del lado del Evangelio y ultrasemicircular el de la Epístola. Estas naves se estructuran en tramos cuadrados cubiertos con bóveda de arista, separados por fajones sobre placas recortadas.
A los penúltimos tramos de la nave del Evangelio (a la izquierda) se abren dos capillas cuadradas cubiertas con bóveda semiesférica sobre pechinas decoradas con yeserías y segmentadas por ocho nervios con decoración naturalista colgante que surgen de un medallón central. Están dedicadas a la Virgen Dolorosa y a Jesús del Dulce Nombre y es su dedicación la que determina el cambio en la decoración, pues la simbología respectiva se plasma en medallones ovales apoyados o coronados por veneras entre acantos carnosos de plasticidad semejante a los del camarín del convento de la Victoria de Málaga. Estas yeserías del círculo antequerano pueden fecharse en el primer cuarto del siglo XVIII.
En una de estas capillas –la bautismal- hay una buena pila de taza gallonada de caliza roja del Torcal del siglo XVIII. Posee también un sencillo coro a la entrada. En el exterior la fachada de los pies fue restaurada hacia mediados de los años setenta con una espadaña “babilónica” que desdice ampliamente de sus rasgos primitivos .
